El problema ambiental del Mar Menor

A veces es necesario que venga alguien de fuera a recordarnos el encanto de nuestra tierra, pues la costumbre y cotidianidad, hacen que dejemos de apreciar paisajes únicos. Incluso se nos olvida disfrutarla, hasta que llega un proyecto urbanístico siembra-cemento y empezamos a valorarlo. Esta es la situación del Mar Menor[1] dónde la protección ambiental convive con la agresión urbanística más flagrante al litoral. Un equilibrio particular en un medio natural único. Un caso digno de estudio que invito a que todo murciano conozca.

Como en un diagrama de Venn, los problemas son la conjunción de dos variables:

• Medio físico
• Población

En primer lugar analizaré, casi de forma descriptiva, ambos apartados, para finalizar con los problemas derivados de su intersección: la pugna entre Territorio-Sociedad. En definitiva, se trata de cómo el hombre vive en el medio, como lo altera, las consecuencias sobre flora y fauna y cómo las condiciones cambian y repercuten en el causante, modificando la relación inicial. Una relación de equilibrio abocada al cambio, puesto que el ser humano es el único que puede modificar la capacidad de carga de un ecosistema. Los problemas ambientales surgen cuando el equilibrio dinámico entre ser humano y ecosistema se convierte en desequilibrio.

1. Medio físico:

La Manga es el origen del Mar Menor, esta lengua de tierra se formó por la acumulación de sedimentos volcánicos arrastrados desde el Mediterráneo hace más de dos millones de años. La Manga separó la bahía existente entre San Pedro del Pinatar y Cabo de Palos del Mar Mediterráneo y así surgió la albufera que conocemos como Mar Menor.

El clima Mediterráneo de zonas semiáridas predominante en la Región de Murcia es el característico de este paisaje, con elevadas temperaturas y escasas precipitaciones (300 l/m² anuales). Además de la albufera en sí, la zona de influencia del Mar Menor alberga una zona terrestre, conformada por las islas, los términos municipales costeros y la llanura del Campo de Cartagena. Las ramblas que nutren la albufera permanecen secas gran parte del año, excepto en las lluvias torrenciales cuando adquieren gran caudal y arrastran sedimentos, contribuyendo al proceso natural de colmatación de la laguna.

En el subsuelo del Campo de Cartagena hay tres importantes acuíferos, pero solo el homónimo tiene una relación directa con el Mar Menor. Una particularidad del Mar Menor bastante desconocida es la presencia de humedales donde confluye el ecosistema terrestre y el marino y la humedad unida a la elevada temperatura genera un modelo sui géneris poblado de especies endémicas, especialmente en avifauna.

La laguna está conectada con el Mar Mediterráneo a través de tres canales:

Canal de Marchamalo: artificial y más meridional. Abierto en el S. XVIII
Canal del Estacio: Natural, pero por su dragado deja pasar mucho más volumen de agua.
Las Encañizadas: Al final de la Manga, pues no conecta perfectamente con San Pedro del Pinatar estableciendo un cierre.

Estos tres canales motivan la existencia de dos subcuencas en el Mar Menor. La zona norte con una mayor conexión con el Mediterráneo, tiene una concentración salina y de sedimentos menor que la sur, así como una menor cantidad de oxígeno. El movimiento del agua es antihorario, se nutre por los canales del norte y retorna al Mediterráneo por el de Marchamalo.

La flora es principalmente arbusto bajo, salvo la vegetación arbórea de las sierras interiores. La fauna destaca por su gran diversidad, especialmente de avifauna, y por sus abundantes especies endémicas, como el fartet. En cuanto a la protección ambiental de la zona, el Mar Menor ha sido declarado: Lugar de Importancia Comunitaria, Zona de Especial Protección para las Aves y Zona Especialmente Protegida de Importancia Comunitaria.

2. Sociedad y acción humana:

En las últimas décadas la comarca del Mar Menor y Cartagena han experimentado un crecimiento demográfico y de densidad de población mayor que la media regional. La población se concentra especialmente en: la ciudad de Cartagena, La Manga y la zona norte del Mar Menor, siendo un área muy despoblada el Campo de Cartagena. Este crecimiento tiene su origen en un incremento de la llegada de inmigrantes. Como expuse en mi segundo artículo, los inmigrantes de esta zona pueden dividirse en: comunitarios, que principalmente vienen de turismo residencial a edades avanzadas, o no comunitarios (junto a búlgaros y rumanos) que tienen una edad media menor y suelen trabajar en la agricultura en el campo de Cartagena. Todos los municipios superan el 25% e inmigración, de hecho Los Alcáceres supera el 40%.

Especialmente relevante es el impacto humano en esta zona.Tres han sido las actividades que han modificado el equilibrio inicial del ecosistema: agricultura, turismo y minería. Veamos de forma detallada el impacto de cada uno en relación con las características de la zona y la situación resultante.

2.1 Agricultura:

Prácticamente todo el Campo de Cartagena está destinado a la agricultura, pero el verdadero impacto ambiental reside en la fuerte apuesta que se hizo por el cultivo de regadío en una zona de acusado déficit hídrico. Hasta los años 70, se subsistía con la extracción de aguas subterráneas, pero el incremento artificial del agua disponible con Trasvase Tajo-Segura, supuso la apuesta por el regadío, pasando de 15.000 hectáreas a 35.000 en solo 15 años.

2.2 Turismo:

Como en la formación natural del Mar Menor, La Manga es la clave para comprender la relación humana con este entorno. Hasta los años ´60 era un territorio inhóspito y de difícil acceso, pero es en esta década cuando Tomás Maestre Aznar se hace con la propiedad de todos los terrenos de La Manga, comienza con su proyecto de urbanización, con el espaldarazo de Manuel Fraga al mando del Ministerio de Turismo. Ya en los ´70, comienza un proyecto de urbanización descontrolado, cortoplacista e ignorante de la necesidad de infraestructuras. La promoción inmobiliaria predominó sobre la promoción turística.

La presión antrópica sobre la zona modificó todo el ecosistema de la albufera, por dos acciones principales:

Dragado del canal del Estacio: Para construir el Puerto Tomás Maestre en el interior. Se incrementó la profundidad de este canal para facilitar el paso de embarcaciones.
Urbanización: Con una densidad de población muy superior en el periodo estival (por la apuesta por la segunda vivienda), aumentó la contaminación y los vertidos a la laguna salada.

La Manga del Mar Menor (1965-2012)                                                                               Fuentes: http://www.marmenoronline.com y http://www.backnuba.wordpress.com

2.3 Minería:

La actividad minera del municipio de la Unión no solo vertió residuos a la Bahía de Portmán, sino que a través de las ramblas, muchos estériles recalaban en el Mar Menor, principalmente a través de la Rambla del Beal. Si bien esta práctica cesó en los ´50, sus consecuencias son todavía notorias, principalmente en los ecosistemas terrestres colindantes y en los acuíferos y ramblas. No obstante, como presión antrópica, la minería no puede ser considerada como un problema principal como el turismo y la agricultura.

3. Problemas ambientales.

La situación actual es fruto de tres presiones antrópicas sostenidas largo tiempo: minería, agricultura y turismo. Éstas dos últimas se caracterizan por ser dos actividades muy intensivas que acontecen en un mismo espacio de forma simultánea, presionando los espacios protegidos y los recursos de la zona, tal como señala (Mercedes Escriche: 1998). Estas dos presiones principales están siempre presentes e interrelacionadas y son fundamentales para comprender la situación de la albufera. Los problemas ambientales del Mar Menor son cinco, si bien los dos principales son la contaminación de la albufera y la pérdida de biodiversidad.

– Mediterranización de las aguas: El incremento volumétrico de la conexión con el Mediterráneo a través del Estacio ha disminuido la oscilación térmica y ha permitido la presencia continua de especies que antaño perecían en el invierno, como las medusas[2]. Este cambio de condiciones y de introducción de nuevas especies ha modificado sustancialmente el ecosistema y ha puesto en peligro a las especies tradicionales.

– Contaminación de la albufera: Originado por las tres presiones antrópicas: residuos orgánicos, fertilizantes y pesticidas de la agricultura, residuos de los asentamientos urbanos y estériles de la minería.

– Contaminación y sobreexplotación de los acuíferos: Con la llegada del Trasvase, el acuífero del Campo de Cartagena ha sido el único que ha visto incrementado su caudal, eso sí, con agua contaminada con plaguicida, pesticidas y fertilizantes. Los otros dos acuíferos (Cabo Roig y Triásico de las Victorias están en una situación de sobreexplotación para satisfacer el regadío y las demandas urbanas).

– Presión sobre los espacios protegidos y de dominio público: La presión urbanística es una amenaza continua al patrimonio natural que aún conservamos. El hábitat de miles de especies se sigue degradando y fracturando para continuar habilitando zonas para el regadío y la urbanización.

– Pérdida de la biodiversidad: Gran parte de las especies están amenazas y cuatro en estado crítico: dos de flora (Jara de Cartagena y el Astragalus nitidiflorus) y dos especies de aves (Águila pescadora y la Cerceta pardilla). Las capturas son menos numerosas en la albufera y las especies tradicionales pugnan con las nuevas llegadas por la mediterranización del agua.

Fartet y Jara de Cartagena

Fartet y Jara de Cartagena                                                                                                    Fuentes: http://www.mediterranea.org y http://www.regmurcia.com

4. A modo de síntesis.

Tres son las causas, cinco los problemas ambientales y cero los planes de actuación que comprometan a varios actores para frenar el proceso de degradación de la albufera más grande de España; un ecosistema único en el mundo. Es evidente que es una problemática compleja y multifactorial que solo puede ser entendida por la conjunción de factores realizando un seguimiento histórico.

Y dos son también las concepciones erróneas que motivan la situación actual. En primer lugar, considero imprescindible superar el paradigma exencionalista que entiende Sociedad y Territorio como sistemas separados, como hemos visto, los problemas ambientales tienen una fuerte repercusión en la Sociedad y no solo en la flora y fauna, además de la responsabilidad cívica de conservación medioambiental. El hombre no puede afectar su entorno sin verse afectado. Por otra parte, se debe superar la lógica dicotómica desarrollismo-protección ambiental, pues no solo devastando parajes se puede crear valor.

Nos empeñamos en el turismo residencial, en el sol y playa y el ocio costero, cuando podemos poner en valor multitud de estrategias turísticas solo al alcance de la Región de Murcia. Humedales repletos de flamencos, especies endémicas, albuferas con más de 70 km de costa…, eso sí, con la apuesta por un modelo turístico sostenible, equilibrado y respetuoso. Este es el curioso caso del Mar Menor, un espacio protegido por múltiples convenios nacionales e internacionales que convive con el modelo urbanístico más agresivo conocido en la Región. Un espacio que sufrió un modelo urbanístico descontrolado y que aún conserva una gran riqueza y valor medioambiental. Un equilibrio inestable que vencerá para el lado que más presione si no se apuesta por el desarrollo sostenible.


[1] Este documento es una síntesis del trabajo elaborado en el último año de Sociología junto a mi compañero Antonio Gómez Salmerón. Muchos datos han sido obtenidos de la “Primera aproximación para la concertación de un programa de acción en el área del Mar Menor (2007)” de la Secretaría General para el Territorio y la Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, junto con otros estudios oficiales y artículos digitales.

[2] El caso de las medusas ilustra especialmente bien la interrelación de los problemas ambientales imbricados. Estos seres vivos pueden sobrevivir en la laguna interior por la mediterranización de las aguas, pero se nutren de los vertidos de la agricultura. Estos vertidos introducen nutrientes en un ecosistema que carece en gran medida de ellos y favorece la proliferación de unas cuantas especies en detrimento del resto, con la pérdida de biodiversidad inherente. Sin embargo, sin las medusas, sobre todo las Rhizostomoa pulpo, aumentaría el alga Caulerpa prolifera y el Mar Menor se convertiría en un lago verde sin oxígeno para el resto de especies.

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One thought on “El problema ambiental del Mar Menor

  1. Hola muy buenas Jose Juan se que el Articulo tiene ya tiempo, pero estoy empezando a realizar un proyecto sobre el Mar Menor y me gustaria preguntarte algunas cuestiones o simplemente contrastar información. Si pudieras echarme una mano te estaria muy agradecido ya que ando un poco perdido. Para cualquier aqui un murciano! 🙂

    Muchas gracias

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